FONATUR miente y el gobierno calla
A ocho columnas surge la nota periodística de una gran oferta de FONATUR, en la que subasta todos los terrenos que conserva después de su extinción, en los destinos turísticos de Huatulco, Oaxaca; Ixtapa-Zihuatanejo, Guerrero, y Loreto, en Baja California. Muy sencillo explica: haces una propuesta de compra y, si no hay otra que mejore el precio, te llevas un lotecito o lotezote en estos importantes paraísos turísticos.
Pero me surge una pregunta: ¿FONATUR existe jurídicamente todavía? ¿No lo extinguió el gobierno federal para despojarlo del inmenso capital que manejaba? ¿Se sabe cuánto dinero entregó FONATUR al gobierno federal en cuentas bancarias, inversiones de capital, etcétera? ¿Qué pasó con todos los demás fideicomisos desaparecidos? Fueron 109 fideicomisos extinguidos, aunque realmente son más (Decreto del 2 de abril de 2020, que ordenó extinguir todos los fideicomisos públicos sin estructura orgánica, mandatos y análogos, D.O.F.).
Los mexicanos no tenemos la información de ese gran capital de los fideicomisos y paraestatales desaparecidos: el FONDEN, el Fondo para Víctimas, el de Prevención de Desastres, etcétera, etcétera.
Pues qué creen, queridos lectores: después de una búsqueda en los decretos presidenciales y legislativos, investigando qué pasó con FONATUR, resulta que no ha desaparecido; solamente han liquidado FONATUR SOLAR, S.A. de C.V., y FONATUR TREN MAYA, S.A. de C.V. El primer fideicomiso, con las siglas RECROMEX, por decreto del 29 de abril del presente año, entregó su capital a la institución “Devolverle al Pueblo lo Robado”; no se informa cuánto dinero recuperó. Entonces ya no sabemos quién roba a quién. ¿Dónde está la transparencia ofrecida?
De los fideicomisos de la SCJN supimos el importe porque la exministra Norma Piña lo dijo a los cuatro vientos. ¿Y los demás fideicomisos? Pues va otro: el primero de septiembre último, hace apenas tres meses, la presidenta Claudia Sheinbaum autorizó formalmente el inicio del proceso de disolución y liquidación de la empresa de participación estatal FONATUR TREN MAYA, S.A. de C.V., fundada apenas en 2018, cuyo objeto fue la planeación y operación del proyecto ferroviario en el sureste del país, y que va a tardar un año en liquidarse. El decreto señala que los excedentes se reintegrarán a la Tesorería de la Federación, no a “Devolverle al Pueblo lo Robado”. Pero le pasaron las funciones a la SEDENA.
FONATUR, que actualmente está vigente, no puede liquidarse porque tiene un patrimonio enorme. Están rematando los terrenos de su propiedad, a mi parecer con engaños, pues en Huatulco se señalan lotes en la zona residencial del “Campo de Golf”. ¿Que no se decretó área natural protegida? Jurídicamente no existe el campo de golf; es un área que el gobierno desea que se abandone y se vuelva selva, pero eso es imposible. Tiene kilómetros de tubería de riego, cables eléctricos enterrados, canales, cárcamos, lagos artificiales y el suelo removido desde muy abajo; solo nacerán pastos y maleza propicia para incendios. Está inmerso en la zona urbana hotelera, comercial y habitacional, además de contar con barreras físicas (cercado) y carreteras que impiden el paso de fauna entre los otros parques nacionales.
Eso fue una falacia de la CONANP para justificar la conversión del campo de golf en área natural protegida, cuando fue público y notorio, confesado por el expresidente, quien dijo en la mañanera del 10 de octubre de 2023 que, como Salinas Pliego no quiso comprar el campo de golf, con ese dinero compraría los uniformes de los niños de Oaxaca. A otro con ese cuento: en las regiones étnicas, los niños y jovencitos prefieren su ropa tradicional y no esos uniformes de tela sintética, impropia para su clima y que, con el sol, sienten que les quema la piel. Así que la necesidad de comprar uniformes no aplica.
Las áreas naturales protegidas en Huatulco se han vuelto tierra de nadie, con un presupuesto para su cuidado, este año, de diez pesos por hectárea. Ya existen más de 29 colonias de invasores. Miente FONATUR cuando dice: “No se les dará plazo para el proyecto arquitectónico”. Uff, gracias al plazo de un año que se otorgó a los compradores de lotes para construir al inicio del proyecto, la ciudad se realizó en poco tiempo y el gobierno recuperó la inversión en prediales y traslados de dominio. La gente cumplió. Sin plazo, serán invadidos, pues la falsedad está en que promoverán la inversión productiva y fortalecerán el desarrollo regional con visión de largo plazo.
Falso de toda falsedad: actualmente FONATUR ya se despidió de Huatulco, ya abandonó su responsabilidad de fomentar el turismo y ya está subastando los terrenos para irse. El municipio no tiene los recursos ni la capacidad de otorgar el mantenimiento que venía dando FONATUR a Huatulco. Están diezmados los servicios públicos: la ciudad descuidada, las calles sucias, el agua y la luz se van; las aguas mal tratadas y malolientes corren por los canales que dan al mar.
Por eso, la venta de lotes me parece irresponsable: terrenos para uso habitacional o comercial que demandan más servicios urbanos y para los que no hay dinero. ¿A dónde se va el dinero de la venta de los terrenos? Ese dinero debe reinvertirse en Huatulco, en servicios públicos, pues con la venta de lotes crecerá la demanda de los servicios. ¿Quién se está llevando el dinero a otra parte, en la cara del municipio?
El expresidente López diezmó el crecimiento y el desarrollo urbano para los servicios más indispensables: mercados, escuelas, vivienda social, hospitales y jardines. El Gobierno del Estado y el municipio de Santa María Huatulco, en lugar de respaldar a los ciudadanos con su demanda de recuperación de las áreas urbanas que por decreto las convirtieron en naturales “desprotegidas”, hacen mutis. Lo que se planeó como un destino turístico de nivel internacional se está cayendo ante la pasividad, el temor o la ¿indiferencia?